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Pon tu Corazón y tu Alma en un entrenamiento constante

Por Dr. Masaaki Hatsumi

Para dominar cualquier tipo de arte, ya sea marcial o estético (artístico), un consistente, solido entrenamiento diario es esencial. Es algo bien sabido en el mundo del teatro Kabuki japonés tradicional. Los actores que interpretan personajes femeninos en el escenario (no hay actrices en Kabuki, sólo actores masculinos que adoptan todos los roles) mantienen sus gestos femeninos incluso en la vida diaria fuera del escenario.

¿Cuál es la actitud adecuada para los artistas marciales en materia de entrenamiento consistente, coherente? Bufû Ikkan, o “la vida coherente (consecuente) del guerrero”, es mi único consejo. Naturalmente, esto es todo lo que puedo decir, no importa lo que ocurra o si las circunstancias van en tu contra, No te rindas. ¡Sigue así!

Desde mis primeros años en el mundo del entrenamiento marcial, era mi objetivo ser realmente bueno. En mis esfuerzos por alcanzar ese objetivo, he entrenado las técnicas físicas tres veces más fuerte que un estudiante normal. Dediqué tres veces más esfuerzo mental de lo normal para llegar a una comprensión viva, nítida de las artes marciales. Invertí tres veces la cantidad normal de dinero que la mayoría de los estudiantes emplean con el fin de obtener los conocimientos que necesitaba. Entrené fanática y consistente y me fortalecí. Cuando me encontraba a punto de alcanzar la fuerza que había buscado obtener, sin embargo, curiosamente, llegue a descubrir una nueva forma sutil de debilidad en mí. He buscado diligentemente por las raíces de esta sospecha de debilidad. Pero nunca era capaz de llegar al fondo de la cuestión. Estaba realmente desorientado, perdido. Sin embargo, creía firmemente en la validez de las enseñanzas de la tradición marcial que estaban detrás de mi arte, así que estaba seguro de que mi entrenamiento constante y continuo con el tiempo me llevaría a la iluminación que buscaba. Seguí el entrenamiento. Seguí adelante.

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Un día, un insidioso enemigo invisible atacó, y me encontré luchando contra una grave enfermedad que se había puesto a combatir contra mi cuerpo. Sabía en mi corazón que me enfrentaba a una situación de supervivencia tan peligrosa que el resultado sería literalmente de vida o muerte. Simplemente mantenerme derecho, de píe requería una enorme cantidad de energía. A veces, mi visión fallaba por completo. Me esforcé por recuperar mi salud durante cinco años. A veces, el esfuerzo requerido era tan grande que me puse a pensar que la muerte sería un camino mucho más fácil que vivir.

En las profundidades de ese período oscuro, descubrí que mi fuerza anterior, el poder marcial vital y viril que había trabajado tan duro para conseguir, era de hecho una falsa fuerza. Mi poder anterior dependía enteramente de mi estado óptimo de salud. Cuando mi salud empezó a declinar, mi poder comenzó a desaparecer con ella. Ese poder que crees el mejor, es en el fondo temporal o está condicionado por las circunstancias, no es el verdadero poder en absoluto. No es más que la ilusión del poder.

A pesar de mi estado de debilidad, seguí adelante con mi entrenamiento en las artes guerreras. Nunca abandoné. Poco a poco, empecé a recuperar mi salud. Con el tiempo me he recuperado de la enfermedad que me drenó mi energía durante cinco años de mi vida. Mirando hacia atrás en mi período de enfermedad y recuperación, me di cuenta de que me había mantenido constante en mi entrenamiento durante todo el camino, no importó cual era mi condición, no importó cuán débil o agotado me hubiese sentido.

Desde esa experiencia, aprendí el valor del entrenamiento constante, el ajuste de los métodos, el ritmo y el enfoque para adaptarlos a mi cuerpo y mente, no importa cuál sea mi estado de salud física o mental. Ahora sé que hay en el entrenamiento constante una serie de etapas de desarrollo apropiadas para todas las etapas de la vida. Hay una manera apropiada de entrenar cuando se es joven y vigoroso. Hay una manera apropiada de entrenar al entrar en los años avanzados de tu vida. Hay una manera apropiada de entrenar cuando estás enfermo, y hay una manera apropiada de entrenar cuando parece que ningún entrenamiento funciona. Incluso frente a la muerte al final de la vida hay una forma de entrenamiento, la mayoría de las personas quedan atrapadas entre el miedo a la muerte y sus esperanzas de inmortalidad. La aceptación de la inevitabilidad de la muerte como algo natural en ese momento es una forma de entrenamiento para el guerrero. El entrenamiento constante, siempre ajustando el objetivo a los medios a mano, a tu disposición es la única manera de cultivar la verdadera fuerza que trasciende todas las limitaciones.

Cinco años de lucha con la enfermedad me llevaron a descartar cualquier preocupación con los valores comparativos de lo que otros consideran convencionalmente como fortaleza frente a la debilidad, la velocidad en comparación con la lentitud. En el gran esquema de cosas, desde los niveles más altos de la visión divina, la última forma de resistencia es un concepto totalmente relativo. Aprendí el poder de la “técnica natural y apropiada” una forma más elevada, una fuerza que trasciende la fuerza convencional del poder físico bruto o incluso de la fuerza de voluntad mental que es tan a menudo lo único que se enseña en las escuelas tradicionales de artes marciales.

En tu camino de entrenamiento, puede llegar un momento en que te puedas encontrar frustrado y disgustado con lo que se experimenta al sentir tu propia torpeza. Simplemente no puedes obtener, lograr las técnicas adecuadas. Tu entrenamiento no parece ir de la manera que deseas. Considero que este período de crisis es absolutamente necesario para tu propio crecimiento. Tu sensación de frustración y confusión te conduce a la ruptura que necesitas para avanzar. Como una serpiente que lucha para arrojar su piel para que pueda crecer más, el artista marcial también debe pasar estas etapas inevitables de la muda de piel para el crecimiento.

Este período de muda puede ser un momento peligroso para los incautos, sin embargo. Debido a la frustración experimentada en el trabajo a través de la barrera del enteramiento actual, no importa lo que sea, puede hacer que te conviertas en una víctima fácil para el encanto seductor de todos los demás sistemas marcial que de repente parecen dar la impresión de ser mucho más deseables y más atractivos que tu propio sistema. Al igual que un niño al que siempre se le antojan los juguetes de otros niños, es una debilidad común para los estudiantes de nuestro arte al llegar a un punto en que “las cosas se ponen difíciles” y de repente miras a las otras artes marciales como una forma de distracción. Cualquier cosa y todo de repente se ve mucho más atractivo.

Utiliza tu compromiso de trabajar (entrenar) con coherencia para superar estos momentos difíciles. Sigue adelante. Por otro lado, sin embargo, es por supuesto necesario darse cuenta de que no todo el mundo está destinado a ser un maestro de este arte. Tienes que saber la diferencia entre trabajar durante un período difícil en el marco del proceso de crecimiento, y luchar inútilmente con una meta imposible. Si tus sentimientos de frustración y ofuscación se extienden por diez años, tal vez sea conveniente volver a evaluar tus compromisos. Tal vez esta no sea la técnica para ti, después de todo.

Entrena desde el principio con un corazón sincero dirigido por una motivación adecuada. No tiene sentido trabajar en las artes marciales con la mera intención de recoger tantas técnicas como sea posible. Esta forma de concentración constante, por supuesto, carece de la compensación de conjunto y de la capacidad de observación. Entrenar para una experiencia sin conciencia sólo producirá un estudioso de artes marciales, que no es más que un catálogo técnico o de técnicas andante sin un corazón real.