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TETSUZAN. La Montaña de Acero

En el Budo de hoy, nos encontramos fundidos de las antiguas filosofías de las antiguas Artes japonesas y en su profunda esencia. A la vez hay tanta información procesada en forma ansiosa que algunlos la divisan en formas difusas entre las nubes del camino. Este un camino, es una disciplina en si misma, con aspectos “climáticos” ( para describir los de alguna manera) muy variados que suelen generar grandes cambios en los corazones de los humanos. Mirando por mi parte en retrospectiva, lo veo en muchos aspectos similar a la subida de una misteriosa montaña. Suele ser para muchos una experiencia tentadora y maravillosa. Pero se darán cuenta lo duro que realmente puede resultar.

En esta subida, uno mismo puede ver la belleza de la naturaleza, pero a la vez aprecia y siente lo extraño y dificultoso que pueden resultar muchas cosas que ocurren a lo largo del recorrido del camino. Se abrirán los senderos como los corazones mismos, y se verán diferentes marcas entre las rocas. Veremos las flores salvajes y el viento se hará sentir en nuestras espaldas. Además de buscar el sendero correcto para no perderse, lo importante en observar es el propio reconocimiento de nuestro ser, conectarnos y reconocer nuestras virtudes y limitaciones. Es vital reconocer a los que caminan a nuestro lado. La motivación de cada acción es vital. Hay alguien que sin dudas guía y otros que además de seguir en esa guía son además guías de varios más qué intentan emprender el inicio de la subida. De repente algunos suben tan rápido que sorprenden a todos. Nos encontramos compartiendo experiencias y conocimientos heredados de nuestros ancestros, sin evitar olvidar y entender que hay señales vividas o sutiles de quienes han marcado los senderos para los que siguen el recorrido no se pierdan en la naturaleza de la misteriosa montaña. Muchas veces sopla el fuerte viento, algunos mantendrán los ojos abiertos para poder ver la dirección correcta y otros sólo los cerrarán sin más fuerzas para lograr ver que caminos llevan. Aquí la guía es muy importante , por que perdido sólo se puede sobrevivir un corto tiempo

Bujinkan Dojo ha crecido gracias a las enseñanzas y sacrificios de muchos maestros, y la incalculable energía y sapiencia del Soke Masaaki Hatsumi. Sus legados y lo mucho que todos podamos recibir al pertenecer y estudiar en este mundo de su creación que llamanos Bujinkan, lo debemos proteger, y transmitir, y sobre todo ofrecer agradecimiento. Confiando en nuestro maestro y en nosotros mismo, es necesario estudiar y saber de la motivación y labor de nuestros antecesores, ya que entender sus trabajos es parte de lo que llámanos entrenamiento. Esta demostrado, y es más que claro que el entrenamiento de Dojo es de mucha importancia y nunca tendría que falta, pero el entrenamiento no sólo está encasillado a las cuatro paredes del dojo.

El que sube la montaña sabe de lo maravilloso y duro que es el camino, y sigue su marcha siempre cada día y se prepara y entrena para que su fortaleza lo acompañé. Suele ser un camino solitario y personal, pero a la vez se comparte en grupo, o como se hacia en la antigüedad en clanes. Hoy mismo todas las escuelas se agrupan como clanes y accionan perseverantes y unidos siempre. En estos grupos, clanes, no hay miembros mejores o peores, hay corazones que se unen y todos siguen el mismo camino.

Este camino, está subida a la montaña en algún momento se vuelve un sendero benevolente, piadoso y de mucho aprendisaje, ya que el estudio del Budo es también ayudar y apoyar a otros. Entonces los estudiantes apoyan a los maestros, los maestros apoyan a los estudiantes. Todos, tanto los maestros como los estudiantes pueden pasar por mejores o peores momentos, pero lo que dicta el corazón es que todos se apoyan y protegen. Muchas veces a los que ayudamos a subir tan sólo algunas pocas rocas, dejan el camino, sin ni tan sólo brindar a otros la misma ayuda que ellos mismos han recibido, tan sólo quieren subir solos y sólo por su propio ego. Sin duda el ego es un antiguo amigo que todos tenemos que aprender a llevar tranquilamente hacia buen puerto. No han hombre sin ego.

Sin dudas estamos todos unidos aquí por la gran generosidad, benevolencia y conocimiento del Gran Maestro Hatsumi.

ÉL es mi gran inspiración y él ha creado las alas en mi mente para hacer lo que hago cada día, en mis actividades diarias, en mi trabajo y mi forma de relacionarme con éste mundo. Gracias a Sensei me he topado con grandes personas alrededor del mundo y sigo aprendiendo muchos de todos ellos. Por esto cuando entreno, estudio o dicto mis clases trato dar lo mejor desde mi entendimientos, hago los esfuerzos y me acerco a las personas para que sientan, piensen y se exprensen por si mismos y para que juntos hagamos el mejor trabajo y un mundo mejor dentro de esta maravillosa montaña. Esta “montaña” es parte de mi vida, es mi vida misma.

Que cada uno se manifieste con su sentimiento, pero que nadie se olvidé que para subir a la montaña todos recibieron ayuda, entonces debemos actuar como caballeros y también regresar a otros esa generosidad, como cuando sin saber nada, alguien se acerco a vos y te dio lo que mejor tenía para que tomes tus primeros pasos.

Comienza un nuevo ciclo, una nueva etapa de vida para el Budo del futuro. Como algunas veces dije, éste será un año decisivo. Ahora más que nunca hay que entender y perseverar en el entrenamiento del cuerpo, la mente y el espíritu, ( Shin Gi Tai) para dar al otro lo mejor de ti y para prepararte más aún en forma personal. El trabajo en equipo será vital nos dará impulso para continuar en forma renovada el flujo natural de nuestras vidas

Por mi parte van 28 años de la partida hacia Tetsuzan. Tetsuzan, La Montaña de Acero fue uno de los primeros nombres artistico (nombre de guerra) que empleó Hatsumi Sensei en sus inicios de enseñanza en Ninjutsu. Todavía quedan por venir más décadas de enseñanzas, aprendizajes y experiencias. Cruzaremos puentes, ríos, compartiendo entrenamientos, subiendo paredes y dando saltos, con historias y descansos para continuar siempre unidos en el ascenso de la misteriosa montaña.

Con aprecio y desde el corazón para todos mis estudiantes, para las actuales y hacia las próximas generaciones

En un día propicio de verano en el año del Mono de Fuego. Febrero 2016
Marcelo Fabián Ferraro
Fudoryu